Las películas de parodias, spoof movies, pusieron sus cimentos en los años 70 con un título seminal como puede ser la genial 'El jovencito Frankenstein' y otros títulos del director Mel Brooks ('Sillas de montar calientes', 'La última locura'...) para alcanzar gran popularidad a partir de los años 80 con la franquicia 'Aterriza como puedas' y sus pseudosecuelas 'Agárralo como puedas', con el actor Leslie Nielsen como quintaesencia del género. Pero quizá dentro de los llamados millennials, entre los que me incluyo, la refrescante 'Scary Movie' siempre haya sido nuestra referencia. Pero si la primera 'Scary Movie' homenajeaba con ingenio y descaro el cine de terror juvenil, más concretamente los slashers con la franquicia 'Scream' como base; la segunda, aunque divertida, ya se quedaba en la superficie, para luego encontrarnos con una larga retahíla de secuelas y derivadas (Disaster Movie, Date Movie, Epic Movie...) que eliminaban cualquier especie de argumento para convertirse en una sucesión de parodias aisladas de las películas de turno y tampoco especialmente divertidas.
Por ello, uno afronta esta nueva entrega de 'Scary Movie' con cierto escepticismo y con unas expectativas bajas, que se fundamentan en lo ya señalado: sucesión de parodias aisladas, con mayor y menor gracia. Y uno espera eso, pasar un buen rato. Y no solo me lo he pasado bastante bien, sino que le he encontrado muchísima sustancia a la propuesta.
Y es aunque el cine de terror se encuentra en uno de los mejores momentos de su historia a nivel popular, la sucesión de éxitos de taquilla en los últimos tiempos es interminable, aquí en cambio se ha evitado quedarse en el chascarrillo y se ha aprovechado la coyuntura para criticar el auge del fascismo y reflexionar sobre el choque generacional. Así, el argumento nace de la tensión entre los personajes de siempre en Scary Movie (vuelven todos los actores y roles) y esa desconexión con unos jóvenes con una jerga distinta y criados desde una pantalla de ordenador. Las referencias al legado de la saga son constantes e incide en ese metalenguaje con el que caminan agarrados de la mano a 'Scream'. Y es que considero obligado haberse visto antes la primera entrega de 'Scary Movie', estrenada ya hace 26 años, y conocer la herencia que recoge dentro de 'Scream' (quizá sería recomendable echarle un ojo a la sexta entrega, si uno no la ha visto), pero encuentro indiferente haber visto o no todas las películas que caricaturizan en sus ajustados 90 minutos de metraje. Me parece una propuesta que ya digo que reflexiona sobre el paso del tiempo desde el año 2000 y el cambio que ha producido en la sociedad actual la digitalización, en la era del 'Me Too' y el llamado wokismo al que alude el fascio. Por eso creo que será recibida con poco o nulo entusiasmo por la generación Z una vez la hayan visto, así como me sorprende el escaño cariño con el que parece haberla recibido la crítica. Yo la reivindico desde aquí.

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